Sube un .xlsx o .ods y recalcula todas sus fórmulas, comparando el resultado con lo que el fichero tenía guardado — lo último que calculó Excel o LibreOffice, que no siempre está al día (una celda cambia y nadie vuelve a calcular, o el fichero se guardó a medio recalcular). Detecta también ciclos reales (A depende de B que depende de A) siguiendo las dependencias de verdad, no adivinando por el texto. Todo en tu navegador: el fichero no se sube a ningún servidor.
Un estudio de Panko encontró al menos un error en el 88 % de las hojas de cálculo auditadas. Reinhart y Rogoff publicaron en 2013 un estudio de política económica con un error de Excel que excluía cinco países del cálculo. Reino Unido perdió el rastro de 15.841 casos de COVID en 2020 por el límite de filas de un .xls viejo. Ninguno de esos errores habría hecho falta un ordenador potente para verse: hacía falta volver a calcular y comparar.
El recálculo usa un motor de fórmulas real (no una aproximación), con soporte para la mayoría de funciones de Excel. Dos, OFFSET e INDIRECT, quedan marcadas «no soportada» en vez de fingir un resultado: son referencias que se resuelven de forma dinámica (a qué celda apuntan depende del propio cálculo) y encajan mal en cómo este motor recorre las dependencias. Si tu hoja las usa mucho, esas celdas concretas no se pueden verificar — el resto de la hoja, sí.
No se busca «A1» dentro del texto de otras fórmulas (eso se cuela con alias, rangos con nombre o referencias entre hojas). Se recalcula de verdad, celda a celda, siguiendo cada referencia; si una celda pide su propio valor mientras todavía se está calculando, es un ciclo real, y se marcan todas las celdas que participan en él, no solo la primera que se detecta.